2008

14 entradas

de discos duros y fotografías perdidas

Me di cuenta hace un tiempo, cuando murió el disco duro de las copias de seguridad de las imágenes y tuve que salvaguardarlas. Contaba, por aquel entonces, con la falsa idea de que las de años anteriores estaban a salvo en varios DVDs y que únicamente debía rescatar las últimas fotos hechas. Al volver a copiarlas al nuevo y flamante disco duro externo, me encontré con que faltaba un DVD, el primero de 2008, que abarcaba todas las fotos hechas en Graz, por poner un ejemplo rápido.

Ayer domingo andaba a la busca y captura de un primer plano en que saliese mediocremente bien, si eso es posible, y recordé que me hice uno justo antes de viajar a Austria. Busqué por el disco duro, hasta que recordé el triste episodio de la pérdida. Pero, a diferencia de entonces, ayer tuve una revelación: todavía procesaba las fotos con MacOSX y no con linux, con lo que sólo tenía que buscarlas en iPhoto y recuperarlas. Y allí estaban, todas, esperando a que se me encendiese la bombilla. Comentar que, para rescatar las fotos de iPhoto en RAW, hay que proceder como si se tratase de una exportación a un directorio y, en formato, seleccionar original.

Ahora sólo me falta volver a archivarlas en su directorio correspondiente y hacer las doce copias de seguridad pertinentes. 😀

fotografía – visita al acuario de gijón

pez cuchilla III

peces sobre fondo oscuro coral I

contraluz bajo el agua II bajo el túnel

Todas las fotos en el set acuario de Gijón, de flickr.

Lo último que pudimos hacer antes de que a mí se me ocurriese coger la gripe más virulenta de la península, estas pasadas vacaciones de fin de año, fue ir al Acuario de Gijón. Llevábamos una temporada diciendo que queríamos ir, que tenía buena pinta y que, por supuesto, no iba a olvidar la cámara en casa.

La verdad es que fue mucho más sorprendente de lo esperado, divertido e incluso educativo. Nos pasamos casi dos horas pegando la cara a los cristales, viendo tiburones, cabrachos, truchas y un sinfín de vida submarina. El único bicho que se hizo el duro fue la nutria, lo que no deja de ser un poco frustrante, aunque ya las vi en acción hace un montón de años, en Francia. En cualquier caso, se trata de una visita completamente recomendable.

La visita se saldó con doscientas cincuenta y pico fotos, de las que finalmente se salvaron cien. Algunas son más divertidas y otra más espectaculares, como la que encabeza esta entrada. Salvo el contraste, la saturación y la luz, no he modificado nada en ellas, principalemente porque no tengo ni idea de cómo hacerlo.

fotografía – edificios abandonados

Las ganas de jugar con la cámara de fotos son demasiado fuertes y, a veces, me invento cualquier actividad para salir de paseo con ella. La última antes del ruinoso photowalk se me ocurrió hace un par de semanas y consistió en hacer una serie de fotografías de edificios abandonados y ruinosos de Mérida.

El primer paso fue encontrar localizaciones, edificios o casas que se encontrasen en un estado lamentable y, para ello, recurrí a los mapas del todopoderoso. Ya tenía echado el ojo a una casa en ruinas cerca del trabajo y, viendo la forma que tiene desde el aire, sólo tuve que peinar Mérida buscando la misma estructura. Un trabajo de chinos que me dió dos posibles localizaciones más, la de un caserón en la carretera de Don Álvaro y un par de casas camino de Montijo. Además, todavía guardo un par de posibles sitios a los que ir cuando tenga un rato y no llueva. Después, la parte divertida. Dividí las tres edificaciones en dos sesiones y me planté en ellas, cámara en ristre, a mirar, buscar ángulos y tirar fotos como un poseso.

Personalmente, lo que más me impactó fue el darme cuenta que dos de las casas no estaban deshabitadas y que había dormido gente dentro algún tiempo atrás. Me hizo pensar que podía tener problemas, simplemente, por estár allí o tocar algo pero decidí entrar y sacar unas fotos, sin alterar nada. Para hacerlo más divertido e instructivo, elegí diferentes horas del día para que las condiciones de luz variasen y poder sacar más de la experiencia y, sinceramente, funcionó. La luz casi mortecina de la primera casa quedaba muy bien en fotos exteriores pero, al entrar al edificio resultaba demasiado oscuro y había que tirar de flash. La luz dura y casi vertical de las otras dos casas hizo que tuviese lios con los contrastes y cambios de iluminación entre dentro y fuera del edificio.

Al final, la experiencia ha sido muy gratificante y divertida, aunque de original tenga lo justo. He aprendido un par de cosas sobre fotografía en interiores y otro par sobre el uso del flash interno de la cámara.

El resultado, aquí abajo:

serie: edificios abandonados

serie: edificios abandonados

serie: edificios abandonados

serie: edificios abandonados

La serie completa está en el set Edificios abandonados, de flickr.