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trenes everywhere!

Néstorx6

Si todo sale como espero, este es un pequeño guión de lo que sucederá mañana sábado, probablemente unos minutos antes de las doce del mediodía.

  1. Mi sobrino, Néstor, ya habrá desayunado, hecho los deberes y jugado un rato, así que le dejarán trastear con el ordenador.
  2. Encenderá el ordenador, los altavoces, desplegará la bandeja del teclado y el ratón y se sentará en el sillón para disfrutar con Peppa Pig, Spiderman (pronúnciese spaider-man; ¡viva youtube y los videos en inglés!) o lo que sea que llena ahora sus ratos en youtube.
  3. Una vez haya arrancado completamente el ordenador, iniciará Firefox (está bien enseñado) para acceder a la página de los videos.
  4. Como siempre espera que cargue completamente la página de inicio, que casualmente es este blog, se extrañará de ver su cara repetida varias en la portada y, debajo, un fantástico tren (en realidad es un tranvía berlinés pero esas distinciones se nos escapan) a todo trapo por una calle. El texto, ni lo verá.
  5. Supongo que aquí hará dos cosas al tiempo, una llamar a mi padre, para que le expliqué el porqué y otra, reproducir el video, porque no se dice que no a un video de trenes.
  6. Se olvidará de Peppa Pig y de Spiderman porque en esos veintitres videos (si, estoy completamente chiflado) salen trenes, tranvías, metros y sus tíos favoritos, contándole dónde están y cómo se llama el vehículo.

Así pues, rapacín, ¡disfrútalo!

Nota: en nuestro pasado periplo centroeuropeo (¿de verdad ha pasado ya una semana?) me dediqué a grabar videos de cualquier cosa que anduviese sobre raíles con el fin de que Néstor los pudiese ver en youtube, sin esperar al móvil del padre o del tío. Si a eso le añadimos un puñado de fotos (una veintena, aproximadamente) y una postal enviada desde Budapest con cinco tranvías, creo que ha llegado el momento de plantearme otros objetivos. O descansar de tanto tren. O ambos.

En cualquier caso, espero confirmación oficial desde el campamento base para saber si se ha cumplido el guión…

[Actualización]: ¡Acerté! El rapacín no sólo estuvo viendo los videos de trenes sino que el sábado por la tarde recibimos una llamada telefónica donde nos preguntaba sobre los trenes y tranvías. Mucho me temo que como en el próximo viaje se me cruce algo que vaya sobre raíles, en número de videos subidos a youtube rondará el centenar.

desde El Norte con amor

Mamá, que tanto y tan amargamente se quejaba de lo vago que estoy últimamente y lo poco que escribo, está bajando en estos momentos desde El Norte (ese concepto de nubes y frío) hacía Emerita Augusta. Viene junto con papá y una güela, a visitar al hijo pródigo y, de paso, a hacer unas gestiones.

Un par de días con la familia, en estas situaciones, siempre saben a poco pero menos es nada. Así que trataremos de exprimirlos al máximo, como siempre, y buscar algún tema que pueda inspirar futuras entradas. Y, si lo consigo, todos estaremos un poco más contentos la semana que viene.

de tormentas y regalos

En el fin de semana de la ciclogénesis explosiva, también conocida como Xynthia, cuando todas las voces autorizadas pedían que no se saliese de casa, que no se cogiese el coche y, sobre todo, que no se cruzase la península de sur a norte, nosotros hicimos exacta y puntualmente todas y cada una de las prohibiciones. Hacía semana y media que sabíamos que íbamos a subir al norte y ni todas las Xynthias nos quitarían la idea de la cabeza. Al final, Xynthia se quedó, al menos en Asturias, en algo anecdótico y fútil, más cercano a la implosión que a la explosión que tan malos augurios daba su nombre. De la borrasca perfecta nos quedamos con el buen tiempo, el calor y un viento que daba mucho juego para las fotografías.

De este viaje exprés a la tierrina hay, afortunadamente, un puñado de cosas buenas con que quedarse, desde la clásica saturación de alimento en tandas pantagruélicas de comida y cena, hasta los saltos con mortal adelante de mi sobrino. Pero, de todo lo que se puede contar, lo más divertido es un regalo que le hice a mi abuela, a güelita. Con la llegada de la TDT obligatoria y el fin de los canales analógicos, me encargué de buscar e instalar un decodificador en su casa. El cacharro que compré cuenta con un puerto USB donde poder conectar una memoria y reproducir video, música o visionar fotos así que, de paso, le regalé una memoria USB de 8 GB. «Es como tener ocho MP3 como el tuyo, en un mismo aparato y poder escucharlo a través de la tele», le dije. Y allí se quedó, con su disco USB y pensando en toda la música que puede meter.

veintiún días… sin coche

Hemos pasado el fin de semana en Gijón, recuperando el coche y yendo a por algunos tupper de mamá. Por fortuna, nos han dejado el coche impecable, casi nuevo en toda la parte posterior, a fuerza de cambiarle hasta las pegatinas.

Nos hemos pasado, en total, veintiún días sin coche pero también, y en esto sí que nos parecemos al programa de la tele, veintiún días en el mundo del porno, porque el seguro no ha dejado de darnos por culo; veintiún días viviendo como ricos, yendo en taxi a todas partes; y veintiún días como unos beatos, mirando al cielo cada diez minutos, no sea que nos llueva en la moto.

Ahora ya podemos, ¡por fin!, dejar la moto en el garaje los días de lluvia. Eso sí, la costumbre de doblar cada esquina buscando sevillanos desbocados saltándose señales voy a tardar un tiempo en erradicarla.

mateo y la sidra de aceitunas

El pasado fin de semana estuvimos en Gijón y, como me recriminaba jota, no avisamos a nadie. Ni para unas sidras. El motivo fue sencillo y, a la vez, doloroso: con nosotros viajaron eva y lolo (si, los pesados de la tarjeta de memoria) y, para eva el único sitio importante, el único lugar que quería visitar de toda Asturias, era el pueblo del doctor Mateo. ¡Manda huevos!

Reconozco que el único contacto que había tenido con esa serie duró poco, muy poco. Uno de los primeros días, cambiando de canal mientras bombardeaban con anuncios lo que estaba viendo, me topé con un fulano que trataba de hablar en asturiano con bastante poca fortuna. No puedes pretender hablar en asturiano utilizando pretéritos perfectos todo el rato. La vergüenza ajena y el sonrojo me hizo cambiar de canal y no volver por allí mientras durase aquel esperpento.

Pero parece que a eva, el doctor Mateo, le revuelve las entrañas y, por eso, nos paseamos por Lastres, eso que en la ficción se ha llamado San Martín del Sella. No faltaba nadie, creo que cualquier persona que haya visto diez minutos de serie estaba allí, recorriendo las calles con un plano de la ruta del doctor en las manos y sacando fotos en cualquier esquina que le sonase remotamente. Una delicia.

Pero, personajes de ciencia ficción aparte, el paseo por la tierrina con la hermana de eme tuvo un aliciente enorme. Hay un momento fantástico cuando alguien de estas latitudes se pasea por Asturias por primera vez, un momento de ilusión, de no terminar de creer ciertas cosas. Y a mí me encanta vivir ese momento y, sobre todo, fijarme en la cara de sorpresa que suelen poner. Ya pasó con eme, en aquellos días en que descubrió la tierrina a golpe de kilómetro y con cris, en otro fin de semana maratoniano. Estos días, con eva y salvo el paso obligado por Lastres, volví a revivir la sensación de ser el guía del safari.

Hubo un momento, uno en especial, por el que supe que había valido la pena. Estábamos en Llanes después de pasar la mañana en Lastres, tomando una sidra antes de sentarnos a comer. Eva, ni corta ni perezosa, le soltó al camarero que su culín de sidra le sabía a aceitunas y lo remató diciendo que en realidad le sabía dulce. Al pobre hombre todavía le tiemblan las canillas por el comentario.

De la familia, el sobrino, la comida y la bebida no voy a decir nada, que ya me han llamado pesado y yo, las indirectas las cojo al vuelo.

puente verde

No, todavía no han pintado del color de la esperanza los puentes de Mérida (y no sé a qué esperan :)). El título se debe a que este fin de semana volveremos a viajar al norte, ese territorio nuboso y verde donde ejerceremos de guías turísticos para lolo y eva, los de la cámara de fotos. Serán días vertiginosos entre praos, vaques y doctores de ficción televisiva.

¡Mamá, prepara los filetes y les patates, que vamos!